Harmonia libertaria: rayuela

Una sociedad universal de pequeñas ciudades libertarias, autogestionarias, ecológicas, un poco urbanas y un poco rurales, con tejados que son jardines comestibles (huertos con flores) y cada manzana (pero manzana redonda, no cuadrada)tenga un parque comunitario que es un huerto.

11.15.2005


HISTERIA: ciudad pedagógica

El Ojo de Vidrio suele tener insomnios y al día siguiente no sabe si lo que recuerda es fruto de sus sueños o de sus desvelos. Dice que sueña frases y lecturas, además de imágenes, y le es más fácil recordar esas frases. A veces se levanta como un zombie y anota el texto de sueños completos.

Él fue el primero en contar que en Harmonía Libertaria hay pasajes, fisuras de la realidad que comunican la nueva República con el mundo que dejamos atrás. De este modo se consigue que cada día emigren a Harmonía muchos voluntarios a través del mecanismo de la “evasión migratoria”, que consiste en soñar, papar moscas, abstraerse completamente, fumar, hacerse fumar, hundirse en el propio magma mental o poner cara de cojudo. Entonces actúa el Ministerio de Evasión Migratoria y te hace fácil el paso hacia Harmonía. A ese pasaje, grieta o fisura de la realidad también lo llaman hiperlink o hipervínculo. Es como hacer un clic y ya, estás al otro lado. Sin embargo, el Ojo de Vidrio insiste en que hay una comuna intermedia llamada Histeria, donde se concentran los futuros comunarios de Harmonía para no olvidar jamás el mundo que dejamos atrás y poder así compararlo con la nueva República. Esa comuna intermedia está poblada por hombres de negocios que caminan colgados de sus celulares o de los auriculares disimulados de sus celulares, hablando todo el tiempo solos incluso con el vecino o el comensal que se sentó a su frente en un café. Han perdido toda forma de comunicación personal y hasta los enamorados prefieren cenar, aun con velas y música romántica, conversando a través de sus celulares y practicando el amor cibernético a través del Chat amoroso. Son ciudades llenas de agentes de la Bolsa que miran histéricos sus pantallas de laptop buscando ofertas para ganar dinero puramente virtual. Sus únicos regocijos son virtuales y provienen de un depósito súbito de acciones o valores en una cuenta puramente virtual seguida de algún festejo solitario con una hamburguesa y un vaso de refresco, a lo más una lata de cerveza en el mismo lugar donde trabajan. Por las noches se cuelgan del Internet para abrir páginas de negocios o jugar a la lotería o entrar a la página web de algún casino. Luego revisan sus cuentas bancarias y suman afiebradamente el dinero virtual que recibieron, cuya única manifestación es la facilidad abstracta con que pagan todo, pero hasta el transporte público o la carga de gasolina con tarjeta de crédito.

Histeria no tiene parques ni plazuelas; sólo calles llenas de automóviles que corren raudos a las casas de Bolsa y ciudadanos siempre apurados por hacer su gimnasia bancaria virtual. Los domingos las calles permanecen desiertas mientras los histéricos, como se llama a los comunarios de Histeria, aprenden chino básico para atender los miiiiiiiles de negocios que harán con la República Popular, ese gigante dormido que hace hoy temblar a la Organización Mundial de Comercio. Se la pasan todo el domingo comiendo pipocas y tomando cocacolas mientras escuchan en su discman frases del chino básico y las repiten adoptando el acento nasal propio del idioma mandarín. Luego practican la escritura, unos a mano, pero los más en computadora con teclado en chino. No pierden el tiempo aprendiendo poemas o letras de canciones; sólo conocen frases en chino que dicen: ¿Cuánto cuesta? ¿Qué tipo de interés? ¿A qué plazo? ¿Qué cantidad? ¿Qué cotizaciones? Gracias. Trato hecho (que a veces resumen en una palabra inglesa universal: ¡Deal!).

Algunos histéricos son casados y hasta tienen hijos, pero entre ellos hay una densa capa de soledad. Los hijos no comparten la mesa con sus padres. Están demasiado ocupados jugando juegos virtuales o pasando cursos de comercio exterior a distancia. No se saludan ni tienen horarios para comer o dormir. Todo está arreglado para que el bus los recoja y los lleve al colegio, al gimnasio o al instituto de idiomas y los deposite luego en sus casas, con suficiente comida chatarra como para no necesitar de sus padres. Entretanto éstos retornan cansados, sudando adrenalina, pero pendientes de los minutos que todavía pueden aprovechar aprendiendo chino o e-business.

Así revientan pronto y entonces son llevados a cualquiera de las comunas de Harmonía Libertaria para que comparen su vida en el mundo que dejaron atrás con la que podrían vivir en la nueva República. Los reacios vuelven a Histeria o son directamente deportados al mundo que dejamos atrás. Pero hay un alto índice de gente que se integra plenamente en Harmonía y no quiere volver más al pasado.

Con todo, hay un activo intercambio entre Histeria y el conjunto de la nueva República. Continuamente la gente de Harmonía visita Histeria, para no olvidar jamás el mundo que dejamos atrás, y turistas de Histeria visitan Harmonía para conocer sus ventajas y compararlas con la vida que llevan. La mayoría no se avienen a vivir en un mundo feliz y vuelven ansiosos a las casas de Bolsa, al e-business o al chino básico. En general es indispensable una crisis mental para abandonar esa vida e integrarse como comunario de Harmonía.

2 Comments:

At 11:36 a. m., Anonymous El Chuqui said...

Reminiscencia histórica dedicada a los pajeros que comparten alucinaciones semejantes: "Si vivir es un martirio, suicidarse es un deber..."

 
At 12:02 p. m., Anonymous Anónimo said...

A histéricos como el chuqui no hay que darles bola, les sobra, por eso son boludos y jamas siquiera sospecharan que toda la mierda que tienen en la mente ni siquiera los dignos animales la tienen...
Son pura basura.

 

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